Cómo comprobar si el aire acondicionado del coche funciona correctamente: diagnóstico y solución de problemas
La temperatura del habitáculo puede ajustarse incluso en un coche económico. Sin embargo, a veces resulta imposible alcanzar los valores deseados: por ejemplo, en lugar de aire caliente sale aire apenas templado, o en vez de aire frío, solo ligeramente fresco.
En estos casos, conviene comprobar el funcionamiento de la calefacción y del aire acondicionado. Si te has encontrado con un problema similar, aquí tienes una guía sencilla para hacerlo.
Primer paso: comprobar el estado del filtro
El aire que entra en el habitáculo pasa a través del filtro de cabina. Si este está obstruido, su capacidad de paso disminuye. Como consecuencia, también se reduce el caudal de aire. Por eso, tanto la calefacción como el aire acondicionado pueden funcionar de forma poco eficaz en las dos primeras velocidades del ventilador. En las velocidades más altas, además, pueden generar mucho ruido.
La forma más sencilla de comprobar el estado del filtro es retirarlo temporalmente. Si el flujo de aire aumenta de manera notable, el problema está en el filtro. Por cierto, no intentes evaluar su grado de obstrucción solo a simple vista: el polvo también bloquea los poros del material filtrante, por lo que incluso un filtro que parece limpio puede necesitar sustitución.
Antes de cambiarlo, puedes intentar prolongar su vida útil. Primero, golpea suavemente el elemento filtrante para eliminar la suciedad superficial (pelusas, hojas y otros residuos), procurando no dañar el material. Después, aspira el filtro por el lado que recibe primero el aire del exterior. No quedará como nuevo, pero recuperará parte de su capacidad de funcionamiento. Al menos, te servirá hasta que compres un filtro nuevo.

Comprobación del funcionamiento del aire acondicionado
El aire acondicionado de un automóvil es un sistema bastante complejo que, desde el punto de vista técnico, se asemeja a los equipos domésticos de tipo split. El propietario del vehículo solo puede comprobar el funcionamiento de los componentes principales, pero precisamente en ellos suelen encontrarse muchas de las averías más comunes.
Veamos cómo realizar esta comprobación paso a paso.
¿Funciona el compresor?
Es fácil comprobarlo: con el motor al ralentí, pulsa el botón de encendido del aire acondicionado. Si se escucha un clic, significa que se ha activado el embrague electromagnético y que, al menos, la polea del compresor ha comenzado a girar.
En los vehículos con motores de baja potencia, también es habitual que las revoluciones del motor bajen ligeramente durante un instante o que cambie un poco el sonido del motor al activarse el compresor.
Para asegurarte, puedes abrir el capó y comprobar visualmente si la polea gira correctamente. Sin embargo, para ello es necesario saber cuál de las poleas corresponde al compresor del aire acondicionado.
¿Está todo en orden con el refrigerante?
Por los conductos del sistema de aire acondicionado circula el gas refrigerante. Si su cantidad es insuficiente, el sistema no podrá funcionar de manera eficiente. El refrigerante se encuentra en el circuito a alta presión, por lo que una mínima fuga o una pequeña fisura basta para que se vaya perdiendo gradualmente.
Una forma sencilla de comprobar de manera aproximada si el refrigerante circula correctamente es tocar el tubo que sale del habitáculo y llega hasta el compresor. Con el aire acondicionado en funcionamiento, este conducto debería estar muy frío al tacto. Si solo está ligeramente fresco, es una señal de que el sistema no trabaja correctamente, probablemente debido a una falta de refrigerante.
Por qué no conviene simplemente recargar el refrigerante
Durante el verano es habitual encontrar servicios de recarga de aire acondicionado incluso en los arcenes de las carreteras. Sin embargo, no conviene recurrir a ellos como solución rápida al problema.
Antes de recargar el refrigerante, es fundamental averiguar por qué se ha perdido. Es decir, hay que comprobar que el sistema sea completamente estanco. Para ello, se añade un aditivo fluorescente al circuito y posteriormente, con una lámpara especial, se buscan posibles rastros de fuga bajo el capó. Si existe algún orificio en los conductos o cualquier otro defecto, primero debe repararse la avería y solo después realizar la recarga.
Además, en los sistemas de aire acondicionado de los automóviles se añade al refrigerante un aceite especial que lubrica los componentes internos del compresor. En los talleres especializados también se comprueba la cantidad y el estado de este lubricante.
Comprobación del funcionamiento de la calefacción
También pueden darse problemas opuestos: que no llegue aire caliente al habitáculo. Diagnosticar este tipo de averías tampoco es complicado si se entiende cómo funciona el sistema de calefacción. Ya hemos analizado en detalle las posibles averías y sus soluciones; en este artículo nos centraremos únicamente en el diagnóstico.
Simplificando mucho, el sistema funciona así: el motor, al trabajar, calienta el líquido refrigerante; este circula hasta el radiador de la calefacción; el aire pasa a través de las celdillas del radiador, se calienta y entra en el habitáculo. Por tanto, la comprobación debe seguir ese mismo recorrido.
¿Hay suficiente líquido refrigerante?
Es lo primero que conviene revisar. Normalmente basta con comprobar el nivel en el vaso de expansión: con el motor frío, debe situarse entre las marcas Min y Max.
Aún mejor es abrir el tapón del radiador (siempre con el motor completamente frío) y verificar que haya líquido en su interior, que sea transparente, que no haya cambiado de color y que no presente manchas iridiscentes o aceitosas en la superficie. Si todo está correcto, podemos continuar con la siguiente comprobación.
¿Se calienta el radiador de la calefacción?
A diferencia del radiador principal, el radiador de la calefacción está oculto bajo el salpicadero y resulta difícil acceder a él directamente. Sin embargo, sí es posible tocar los manguitos que llevan el refrigerante hasta este intercambiador de calor y lo devuelven al circuito.
Son fáciles de identificar: se trata de mangueras de goma relativamente finas que salen del compartimento del motor en dirección al habitáculo. Si ambos manguitos están calientes, el radiador recibe correctamente el calor. Si solo uno de ellos está caliente, es probable que exista un problema en el radiador de la calefacción.
Esta comprobación debe realizarse con el motor ya caliente y la calefacción ajustada a la temperatura máxima.
A veces los manguitos se calientan, pero lo hacen muy lentamente; en consecuencia, el aire caliente tarda mucho en llegar al interior. En estos casos, la causa más habitual suele ser un termostato atascado, que envía el refrigerante demasiado pronto al radiador principal, mucho más grande y eficiente para disipar calor.
¿Llega suficiente aire al habitáculo?
Ya hemos mencionado que un filtro de cabina obstruido reduce considerablemente el caudal de aire. Sin embargo, el propio radiador de la calefacción también puede obstruirse. En ese caso, será necesario desmontarlo para limpiarlo o, en determinadas situaciones, sustituirlo.
La comprobación es sencilla: basta con encender el ventilador y valorar la intensidad del flujo de aire.
También hay que tener en cuenta que el problema puede estar en el propio motor del ventilador. Si no entra aire en el habitáculo cuando el vehículo está parado, lo primero que conviene revisar es el fusible del ventilador.
Otro componente que suele fallar es el módulo de resistencias adicionales que regula la velocidad del ventilador. Normalmente está instalado dentro del sistema de climatización y su diagnóstico suele requerir la intervención de un taller especializado.
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